🌎 LIVERPOOL: CAMINAR DENTRO DE UNA CANCIÓN🏴🇬🇧 🧡

Entre trenes, canciones y los lugares donde nació The Beatles.

Hay ciudades que uno ya conoce desde antes y ese es el caso de Liverpool

Quizás porque sus calles aparecen en canciones que escuchamos cientos de veces, porque sus nombres forman parte de una historia musical que trascendió generaciones o simplemente porque resulta difícil pensar en la ciudad sin que inmediatamente aparezcan cuatro nombres: John, Paul, George y Ringo.

Nuestra visita fue breve. Apenas una noche.

Pero alcanzó para recorrer algunos de esos lugares donde una ciudad cualquiera se convirtió, con el paso del tiempo, en parte de la historia de la música.

EL VIAJE HACIA LIVERPOOL

Luego de visitar Londres, esa magnífica capital inglesa, nos dirigimos desde nuestro alojamiento en Camden Town —un lugar hermoso y muy activo para alojarse— hasta la estación de Euston para tomar el tren rumbo a Liverpool.

El viaje incluía una combinación en Crewe Railway Station, que fue inaugurada en 1837 y que es considerada una de las estaciones ferroviarias históricamente más importantes del mundo.

Y quizás comenzar este viaje en tren tenga algo de simbólico.

Estamos hablando de Inglaterra, uno de los lugares fundamentales en la historia del ferrocarril, y de una ruta que une dos ciudades muy diferentes, pero profundamente relacionadas con la historia industrial y cultural del país.

Así llegamos a Liverpool Lime Street.

Inaugurada en agosto de 1836, es la estación principal de Liverpool y una de las terminales ferroviarias más antiguas del mundo que todavía continúa en funcionamiento.

La estación, además, ya es una especie de introducción a la ciudad. No hace falta demasiado para empezar a sentir que estamos en un lugar con una historia importante.

DONDE COMIENZA LA HISTORIA

Como sabrán, los trenes tienen una relación muy estrecha con Inglaterra.

La fecha de aparición del ferrocarril reconocida universalmente es 1802, cuando los ingenieros ingleses Richard Trevithick y Andrew Vivian patentaron una locomotora a vapor de adherencia que se desplazaba sobre rieles mediante un engranaje.

En 1825 se abrió al público el primer ferrocarril: un conjunto de vagones arrastrados por una locomotora que utilizaba el vapor como energía y que cubría la distancia entre las poblaciones inglesas de Stockton y Darlington.

Cinco años más tarde, en 1830, se inauguró el tramo Liverpool-Manchester, que aseguró el tráfico regular de mercancías y pasajeros entre ambas localidades.

No es un dato menor.

Liverpool fue parte de uno de los primeros grandes corredores ferroviarios de la historia moderna y el ferrocarril terminó transformando para siempre la manera de desplazarse, comerciar y conectar ciudades.

Luego de la nacionalización de los ferrocarriles en 1948, la estación de Lime Street fue objeto de varias mejoras y modificaciones.

Y así, después de atravesar parte de esa historia sobre rieles, llegamos finalmente a Liverpool.

La ciudad que, además de ser protagonista de la revolución industrial británica, se convertiría en la cuna de uno de los fenómenos musicales más importantes del siglo XX.

The Beatles.

LIVERPOOL, LA CIUDAD DE LOS BEATLES

Ni bien bajamos del tren notamos la antigua estación, que por cierto es bastante grande.

Una vez fuera, diferentes edificios llamaron nuestra atención por su arquitectura. Entre ellos, un gran edificio que está frente a la estación de Lime Street: el antiguo North Western Hotel, diseñado en estilo Renaissance Revival.

Liverpool tiene esa particularidad de ir mezclando permanentemente distintas capas de historia. La ciudad industrial, la ciudad portuaria, la arquitectura victoriana y, por supuesto, la ciudad que terminó convirtiéndose en sinónimo de The Beatles.

Y hablando de hotel, nos dirigimos al nuestro, que se encontraba a pocas cuadras.

Nuestra habitación era bastante amplia. Igual íbamos a estar una sola noche, pero siempre se aprecia.

Dejamos las cosas y salimos a recorrer.

Ya teníamos más o menos un itinerario armado. El primer objetivo era visitar la casa de Lennon, en el sur de Liverpool, donde John Lennon vivió desde 1945 hasta 1963.

LA CASA DE JOHN LENNON

Mientras vivía en la zona de Mendips, al sur de Liverpool, Lennon formó la banda The Quarry Men.

En esa época el grupo tocaba en una iglesia local y fue precisamente en 1957 cuando conoció a Paul McCartney.

Sus padres se separaron cuando él tenía cinco años, razón por la cual se fue a vivir con su tía Mimi y su tío George.

La casa pertenecía a la tía de Lennon, Mimi, y a su marido George Smith desde 1945. John permanecería allí junto a su tía Mimi, en el número 251 de Menlove Avenue, desde la muerte de su madre, Julia, hasta los 23 años.

Pensar que estamos frente a una casa cualquiera de un barrio residencial y que desde ese lugar comenzó a construirse parte de una historia que terminaría cambiando la música popular resulta bastante extraño.

Porque eso es algo que sucede mucho cuando uno viaja.

Los lugares que hoy aparecen señalizados, fotografiados y visitados por miles de personas alguna vez fueron simplemente lugares cotidianos.

Una casa. Una calle. Un parque. Una estación. La vida sucedía ahí antes de que alguien supiera que algún día sería recordada.

Nos tomamos uno de esos buses bonitos de dos pisos —sí, acá también hay— que nos dejó allí muy cerquita. No recuerdo el monto, pero no ha de haber sido mucho.

Ya caminar por ese barrio más residencial genera otro ambiente.

Si pueden ver alguna película sobre la vida de Lennon, háganlo. Les dará una idea de cómo era antes esa zona y podrán notar que realmente no ha cambiado demasiado, más allá de algunas mejoras lógicas por el paso del tiempo.

Llegamos a la casa de John, que ahora funciona como museo y al cual pueden acceder si lo desean. En nuestro caso no era la intención y, de todos modos, estaba cerrado.

El plan era recorrer el barrio y ver los lugares por donde habitaron estos músicos que hasta hoy siguen sonando en los cancioneros de tantos melómanos.

Después de hacer unas fotos en el lugar que fue escenario de una parte importante de la vida de Lennon, nos quedamos un rato contemplando el lugar.

Y realmente nos emocionó estar ahí.

No solamente por John Lennon.

También por todo lo que vino después.

Porque uno sabe que desde aquellas calles, aquellas casas y aquellos pequeños escenarios locales surgiría una banda que terminaría llevando el nombre de Liverpool a prácticamente todos los rincones del planeta.

STRAWBERRY FIELD

Después nos dirigimos a otro lugar que también aparece directamente en la música de The Beatles y que está muy cerca de la casa de John.

Strawberry Field.

El lugar que inspiró una de sus canciones más legendarias.

Las famosas rejas rojas que Lennon saltaba para entrar al lugar y robar frutillas —según tengo entendido, las que podemos ver hoy no son las originales; si alguien sabe con certeza puede dejarlo en los comentarios—, las paredes que todavía conservan mensajes de sus fans y todo ese ambiente hacen que el lugar tenga una energía particular.

Nosotros, por supuesto, también dejamos nuestra pequeña huella allí.

Y nuevamente aparece esa sensación de estar recorriendo algo que, antes de convertirse en una canción, simplemente formaba parte de la vida cotidiana de un chico de Liverpool.

CAMINAR POR LOS LUGARES QUE INSPIRARON CANCIONES

Seguimos nuestro recorrido buscando esos lugares inspiradores.

Y llegamos hasta otro lugar icónico: Penny Lane.

Obviamente nos sacamos fotos con su famoso cartel.

Más allá de ir cantando la canción mientras la transitábamos —porque, sinceramente, ¿cómo no hacerlo?—, recorrimos algunos de los lugares icónicos de esta calle.

Y, por cierto, nos tocó un día de sol hermoso.

Penny Lane quizás sea uno de los mejores ejemplos de cómo una canción puede transformar la percepción que tenemos de un lugar. Antes de The Beatles era simplemente una calle de Liverpool.

Después de eso, Penny Lane, quedó asociado para siempre con una canción, una época y una determinada imagen de la ciudad.

Recorrimos también lugares como el departamento donde habría vivido Freddie Mercury durante su estadía en Liverpool.

También encontramos Penny Lane Development Trust, un pequeño jardín donde hay un mural referencial a la banda, la escultura de un submarino amarillo y algunos otros elementos relacionados con el imaginario beatle.

No hay muchísimo más para ver, pero está bastante bonito para hacer fotos. También hay un muro por donde pasan las vías del ferrocarril, donde los fans dejan sus firmas y mensajes.

Un lugar desde donde, seguramente, John y Paul observaban pasar los trenes, esos que hablamos antes. O quizás no. Ahí ya tenemos que usar un poco la imaginación. Pero justamente de eso se trata parte de este recorrido. De caminar por un lugar real mientras, inevitablemente, nuestra cabeza intenta reconstruir otro.

DE LA INFANCIA AL MITO

Sin dudas, estos lugares donde pasaron parte de su infancia Paul, John, George o Ringo —quien se sumaría luego de escucharlos y tocar con la banda en Hamburgo, otro lugar fundamental dentro de la historia de The Beatles— ayudaron a construir muchas de las historias que después terminarían convertidas en canciones.

Y eso es lo fascinante. Porque cuando uno recorre Liverpool siguiendo la historia de The Beatles, no está siguiendo solamente una ruta de lugares famosos. Está intentando reconstruir una parte de la vida de cuatro personas antes de que fueran famosas. Antes de los grandes escenarios. De la Beatlemanía. Antes de convertirse en mito.

Son esos pequeños lugares cotidianos los que permiten entender que detrás de una canción siempre hubo personas, barrios, amigos, familias, viajes, encuentros y experiencias.

Y quizás por eso caminar por estas calles genera algo diferente. No estamos solamente viendo una ciudad. Estamos intentando escucharla.

CUANDO LA MÚSICA SE HACE LUGAR

Por supuesto, no podía faltar el lugar donde tocaron.

Porque el punto final de cualquier ruta de The Beatles en Liverpool no puede ser otro que el mítico The Cavern Club, en la calle Mathew, donde The Beatles llegaron a actuar en casi 300 ocasiones.

Pero antes nos dirigimos al centro de Liverpool. Nos acercamos a recorrer los muelles mientras iba cayendo la tarde.

También comenzaba a sentirse el frío proveniente del río Mersey, que desemboca en el mar de Irlanda, ese que está justamente en medio de las dos Irlandas y esta costa inglesa. En ese momento lo sabíamos, Irlanda sería nuestro próximo destino.

Pueden leer también nuestro recorrido por Dublín, que continua este viaje.

Después de caminar un poco y comer algo al paso en estos locales de comida rápida, ahora sí nos dirigimos al Cavern Club.

Y acá la experiencia comenzaba a cambiar. Porque hasta ese momento veníamos recorriendo lugares relacionados con el pasado. Casas. Calles. Parques. Estaciones.

Pero ahora íbamos hacia un lugar donde la música seguía sucediendo.

UNA NOCHE BAJO TIERRA

Ese día se estaba celebrando el Pop International Festival, donde pudimos conocer y disfrutar varias bandas.

Así que llegamos allí muy contentos, como todos los melómanos que alguna vez soñamos con conocer ese lugar, y bajamos a la caverna.

Literalmente. Un ambiente hermoso en el que degustar unas ricas cervezas y, por supuesto, así lo hicimos.

Hay muchas referencias históricas, souvenirs y objetos que dejaron los diferentes músicos que pasaron por el lugar, además de recuerdos de otras celebridades.

Pero más allá de todo eso, hay algo que es difícil de explicar. Bajar por esas escaleras y escuchar la música hace que a uno se le pongan los pelos de punta. Por lo menos a quienes amamos la música. Porque ahí abajo no solamente estás mirando un lugar histórico. Estás parado en un escenario que todavía tiene música. Y eso cambia completamente la experiencia.

MÚSICA EN LA CAVERNA

Entre las bandas que escuché aquel histórico día —al menos para mí— me gustó mucho Suncharmer.

Incluso saludé al cantante, aunque seguro no me entendió nada entre mi pobre spanglish y el ruido del lugar.

Pero el que directamente me voló la cabeza fue Alain Pire Experience ( una banda de neo-psicodelia de Bélgica) que lanzó su nuevo álbum titulado The Electric Shaman el 19 de agosto de 2026.

Al día de hoy los sigo en redes, hasta hemos hablado un poco y espero poder tener la oportunidad de volver a verlos tocando en vivo, porque me pareció una gran banda y él, un genio sin dudas, veremos si podemos entrevistarlo para ustdes.

Y quizás esa sea otra de las cosas que hacen especial al Cavern. Uno puede llegar pensando en The Beatles y terminar descubriendo una banda que no conocía y de otro lugar.

La historia está ahí, pero el lugar no vive solamente de ella. La música continúa.

EL LUGAR DONDE EMPEZÓ TODO

El Cavern Club abrió sus puertas el 16 de enero de 1957 y es un club de rock and roll ubicado en el número 10 de Mathew Street. Fue en 1961 cuando The Beatles realizó su primera presentación allí.

El grupo apenas había regresado de Hamburgo, Alemania, donde solían tocar en los clubes Indra y Kaiserkeller durante jornadas larguísimas, llegando en ocasiones a tocar alrededor de ocho horas por noche.

Aquellos viajes a Hamburgo fueron fundamentales para la formación de la banda.

No solamente por la cantidad de horas tocando en vivo, sino también por la experiencia, la convivencia, el repertorio y la formación que fueron adquiriendo como músicos.

Después llegaría Liverpool. Y después, el mundo. Durante la década siguiente, una amplia variedad de grupos y artistas pasaron por el escenario del Cavern.

Entre ellos, Queen, que tocó en este lugar en 1970, y The Rolling Stones, además de muchos otros músicos que ayudaron a convertirlo en uno de los clubes más reconocidos de la ciudad.

Pero la historia del lugar tampoco fue lineal. El club cerró sus puertas en marzo de 1973 y fue rellenado durante la construcción de la línea subterránea Merseyrail.

En abril de 1984, el club fue adquirido por el jugador de fútbol del Liverpool F.C. Tommy Smith, en sociedad con Royal Life.

Fue reconstruido utilizando muchos de los ladrillos que habían sido empleados en la construcción original. Después atravesó una dura situación financiera y permaneció cerrado durante 18 meses.

Finalmente, en 1991, dos amigos, el profesor de escuela Bill Heckle y el taxista de Liverpool Dave Jones, reabrieron el club. Y así, de alguna manera, el Cavern volvió a respirar.

UNA NOCHE ENTRE MÚSICOS

Sin dudas, el Cavern Club es uno de los recintos de música en vivo más importantes de todo el mundo.

Pero quizás lo más interesante es que no quedó convertido simplemente en un monumento a The Beatles. La música sigue siendo parte de su identidad.

Con decenas de grupos y artistas pasando por sus escenarios, continúa funcionando como un espacio donde aparecen nuevas bandas y donde también se presentan músicos ya consagrados. Y eso fue justamente lo que pudimos vivir aquella noche.

No fuimos solamente a conocer el lugar donde tocaron The Beatles. Fuimos a escuchar música. A descubrir artistas. Tomar algo. A estar ahí. Y quizás esa sea la mejor manera de visitar un lugar con tanta historia. Comprobar que la historia todavía puede seguir escribiéndose.

Y ASÍ TERMINÓ NUESTRA NOCHE

Y así finalizó nuestra noche. Nos quedamos hasta tarde viendo las bandas, disfrutando del ambiente y absorbiendo todo lo que significaba estar ahí. Después nos dirigimos al hotel a descansar.

Al día siguiente tomamos un bus rumbo al aeropuerto para continuar nuestro viaje. El próximo destino era Dublín. Liverpool había quedado atrás.

Pero nos llevábamos algo más que fotografías de la casa de Lennon, Penny Lane o el Cavern Club.

Nos llevábamos la sensación de haber recorrido una ciudad siguiendo las huellas de una historia que, en realidad, nunca terminó.

Porque quizás esa sea una de las cosas más interesantes de viajar. Llegar a un lugar buscando el pasado y descubrir que todavía está vivo, en sus rincones y quizás en una banda que aparece una noche cualquiera, debajo de Liverpool, y vuelve a hacer que la música suceda.

→ Continuará en Dublín, Irlanda.

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