ELECTRO2: cuando la inteligencia artificial se convierte en “instrumento”

Desde Rosario, un proyecto musical independiente explora otra manera de hacer canciones: recupera algunos temas escritos hace más de veinte años y los lleva al presente a través de guitarra, voz, producción digital, inteligencia artificial y lenguaje audiovisual. Ya publicó sus dos primeros EP y prepara para el 10 de octubre el lanzamiento de AURORAS, su tercer capítulo.

En una ciudad con una larga tradición de artistas que hicieron las cosas a su manera, Electro2 aparece en medio de una conversación global sobre el futuro de la música, pero su historia empieza mucho antes de la inteligencia artificial.

Electro2 Inteligencia artificial
Electro2

“No creo que la IA reemplace la canción. Creo que la ayuda a existir”, podría resumirse como una de las ideas centrales detrás de Electro2.

La inteligencia artificial entra en ese proceso como una herramienta de producción y exploración. Ayuda a desarrollar arreglos, texturas, instrumentos y posibilidades sonoras que, de otra manera, requerirían más músicos, más tiempo o recursos que hoy el proyecto no tiene. Pero la decisión sigue siendo humana.

Cada vez que apareció una tecnología capaz de modificar la manera de hacer música —los sintetizadores, los samplers, las cajas de ritmos, el Auto-Tune o incluso las computadoras— y un artista dispuesto a explorarla y exponerse, apareció también la pregunta sobre qué significa realmente ser músico.

Desde Rosario, Electro2 se mete de lleno en esa conversación, pero desde un lugar particular: no se presenta como un artista artificial ni como un avatar digital, tampoco como un trovador de fogón con guitarra criolla. Es un proyecto humano que utiliza inteligencia artificial como parte de su proceso creativo.

Y esa diferencia es importante.

¿Por qué Electro2?

El nombre nació mucho antes del proyecto actual. Originalmente, Electro2 iba a ser un dúo junto a un amigo, aunque aquella formación nunca llegó a concretarse. El “2” quedó, pero con el tiempo empezó a adquirir otros significados.

“Electro” remite, en principio, a los electrodos para soldar: electricidad utilizada para unir, fundir y transformar materiales. Pero un electrodo también aparece en otros campos, desde la medicina hasta la electrónica, siempre como un punto de contacto entre sistemas.

Esa idea terminó encajando con el proyecto: conectar cosas que aparentemente pertenecen a mundos diferentes. La guitarra y la computadora. Lo analógico y lo digital. La composición humana y las nuevas herramientas. La experiencia personal y su transformación en sonido e imagen.

El dúo original nunca llegó a existir. El nombre sí. Y muchos años después encontró otra forma de significar.

Tres capítulos

Electro2 ya publicó sus dos primeros EP.

Viaje Sonoro, el primer capítulo, nació vinculado a experiencias, viajes, lugares y personas. Canciones como Bonjour, Ojos, Fuego y Mar y Reflejo del Sol construyen un recorrido que atraviesa Europa, el Caribe y Argentina desde una mirada personal.

Después llegó Ruido Interior, un trabajo más oscuro e introspectivo. Tres canciones —Busco, Dos Corazones y A Ningún Lugar— se meten con la soledad, las pérdidas, las adicciones, la fragilidad, la búsqueda y esa sensación de seguir caminando incluso cuando no existe un destino claro.

Ahora llega una nueva etapa.

El 10 de octubre está previsto el lanzamiento de AURORAS, el tercer EP de Electro2.

Electro2 – Auroras EP3

Al lado del camino — desde el margen

Canciones escritas hace más de veinte años, rock alternativo, imágenes generadas, guitarras y computadoras.

Hay proyectos que nacen de una idea. Otros nacen de una escena. Y algunos, quizás los más extraños, nacen de canciones que estuvieron esperando.

Durante más de veinte años, algunas composiciones de Eduardo Ojeda, cabeza del proyecto, quedaron guardadas en distintos lugares: grabaciones, letras, guitarras, archivos, recuerdos. Algunas fueron escritas cuando tenía 16 años. Otras hace diez años. Otras llegaron mucho después.

“La composición nunca desapareció del todo. Fue acompañando el camino.”

Una forma de exteriorizar sentimientos, ideas, experiencias, viajes, relaciones o simplemente jugar con una guitarra. La música quedó en pausa. La canción, no.

Ahora esas canciones empiezan a salir bajo un nombre: Electro2.

Y lo hacen en un momento particularmente interesante para la música.

Antes de la IA

El primer tema publicado fue Perrito, anunciado en redes el 29 de abril de 2026, una canción que ni siquiera nació con pretensiones de convertirse en una obra discográfica.

Era un juego. Eduardo tenía alrededor de 16 años cuando su perro lo ensució y aquella situación terminó convertida en una canción de espíritu punk. Décadas después, ese pequeño experimento adolescente terminó siendo, casi accidentalmente, el primer registro público de lo que hoy se transformó en Electro2.

Después apareció Bonjour, el 1 de mayo de este año, un adelanto de lo que sería el corte de difusión de su primer EP, Viaje Sonoro. También comenzó a definir la estética y el sonido que buscaba transmitir con el proyecto: un video en loop, de estilo industrial, con un barco y una torre eléctrica inspirada en el Monumento a la Bandera. Una imagen cuyo sentido aparecería con mayor claridad más adelante.

En ese marco también aparece Rosario Sonora, todavía fuera de las plataformas de streaming, publicada en YouTube y redes. La canción mira a Rosario desde una perspectiva personal: la ciudad de los afectos, los lugares conocidos, las contradicciones y también las propias paradojas. Hay incluso una chicana futbolera inevitable: ser de Boca en una ciudad atravesada por la rivalidad, a veces tóxica, entre Central y Newell’s.

La canción juega con esa contradicción mientras construye un homenaje a Rosario, con alusiones al barrio Domingo Matheu, la zona sur, la zona oeste y distintos rincones de la ciudad como El Cairo y el Paraná.

Desde una mirada que mezcla rock alternativo, elementos progresivos, folk rock, influencias sutiles tangueras y del chamamé, y una sensibilidad cinematográfica. También hay una referencia afectiva a la trova rosarina y particularmente a Juan Carlos Baglietto, cuya música fue una influencia importante.

No es una postal turística de Rosario. Es una ciudad contada desde adentro. Con sus contradicciones.

Una ciudad que siempre produjo por fuera del molde

Quizás no sea casual que Electro2 aparezca en Rosario y se mueva al margen.

La ciudad construyó buena parte de su identidad musical alrededor de artistas que no necesitaron pedir permiso para hacer las cosas de otra manera.

Desde Litto Nebbia y Los Gatos, pasando por Fito Páez, Juan Carlos Baglietto, Adrián Abonizio y Silvina Garré, hasta escenas posteriores como Planeta X, con proyectos como Sinapsis y Matilda, y bandas como Los Sucesores de la Bestia, Sístole o Fluido, hay una línea que no necesariamente es estilística, pero sí cultural: la búsqueda de una identidad propia.

Planeta X, por ejemplo, convirtió la autogestión, la electrónica y el cruce entre disciplinas en parte de su lenguaje. Matilda surgió de ese ecosistema con una lógica de producción doméstica que terminó transformándose en una identidad artística con movida propia.

Y la ciudad continúa generando espacios donde tecnología y creación se cruzan. El festival Ne:RD es una expresión contemporánea de ese movimiento alrededor del arte digital, la inteligencia artificial, la música y los nuevos medios.

Electro2 aparece en esa conversación desde otro lugar. No como proyecto tecnológico. Como proyecto musical que utiliza tecnología.

La música que quedó esperando

Hay un detalle biográfico que ayuda a entenderlo. Antes de la publicidad, la fotografía, el diseño, el audiovisual y la dirección creativa, hubo música.

Eduardo Ojeda estudió en la Escuela Provincial de Música de Rosario, donde compartió ese espacio con otros jóvenes que tomarían caminos diferentes. Entre ellos estaba Pablo Comas, quien posteriormente desarrollaría una trayectoria importante como músico y productor.

Comas avanzó por el camino musical. Ojeda tomó otros.

La publicidad, el diseño, la comunicación, la fotografía y el audiovisual terminaron convirtiéndose en su territorio profesional.

Pero la composición siguió ahí.

Quizás por eso Electro2 no suena como el proyecto de alguien que acaba de descubrir una herramienta de inteligencia artificial.

Suena más bien como el regreso a un espacio de alguien que nunca terminó de abandonar la música.

El espejo de Dani Pérez

Hay una historia rosarina que resulta particularmente cercana.

Dani Pérez, fundador de Los Sucesores de la Bestia, publicó La sombra del primero, un disco construido a partir de canciones que habían esperado más de una década para encontrar su lugar.

Muchas habían sido compuestas más de una década antes y quedaron afuera de los discos de Sucesores. Finalmente Pérez se encerró a grabarlas. Solo. En su estudio. Tocando prácticamente todos los instrumentos.

El resultado terminó convirtiéndose en su primer disco solista. La propia historia del álbum fue presentada como la de unas canciones a las que finalmente “les llegó su hora”.

Hay algo de esa historia en Electro2. No por la música. Por el tiempo. Por las canciones que quedan en una carpeta esperando otra etapa de la vida. Por la idea de que no siempre una canción fracasa porque no fue publicada.

A veces simplemente todavía no encontró su momento.

Viaje Sonoro: salir al mundo

Cuando finalmente las condiciones se alinearon, apareció Viaje Sonoro, el primer EP de Electro2. El título no es casual.

Las canciones nacen de experiencias, lugares y personas, pero tampoco intentan funcionar como un diario de viaje literal.

Bonjour es probablemente uno de los mejores ejemplos.

Hay una base de rock alternativo, atmósferas industriales, electrónica y una energía cercana al nu metal. Es una canción que parece mirar hacia Europa incluso cuando habla de experiencias profundamente personales.

Después aparece Ojos, Fuego y Mar y el paisaje cambia completamente. El funk se cruza con el son cubano y las influencias del Caribe. El cuerpo empieza a moverse de otra manera.

Reflejo del Sol, en cambio, vuelve a Argentina, a una sensibilidad más melancólica y a una canción mucho más ligada a la memoria afectiva.

Son tres canciones diferentes.

Y ahí aparece una de las declaraciones musicales más claras de Electro2:

No hay una intención de encerrar el proyecto dentro de un género.

Hay una intención de que cada canción encuentre el sonido que necesita, pero siempre manteniendo la propia identidad.

Ruido Interior: cuando el viaje empieza hacia adentro

El segundo EP, Ruido Interior, cambia de dirección.

Si Viaje Sonoro miraba hacia lugares, personas y experiencias externas, ahora el recorrido se vuelve psicológico.

Tres canciones. Tres estados diferentes.

Busco habla de una vida atravesada por la violencia, la soledad, las drogas, la falta de oportunidades y la supervivencia. No intenta justificar a su protagonista. Intenta comprenderlo.

Dos Corazones es todavía más íntima. Habla de las adicciones y de querer a alguien que se está perdiendo. La letra lleva la historia hacia un lugar oscuro, incluso alrededor de la idea del suicidio, pero musicalmente aparece una decisión inesperada: un bandoneón que introduce una melancolía casi tanguera sobre una canción que podría haber tomado un camino mucho más áspero.

El contraste funciona. La tristeza no necesita gritar para ser pesada.

Y después llega A Ningún Lugar.

La canción que queda cuando ya no hay una persona, un destino o una respuesta clara. Seguir caminando porque quedarse quieto tampoco parece una posibilidad.

Ruido Interior no ofrece soluciones. Construye un espacio emocional.

Ambos EP ya están disponibles en Spotify y otras plataformas como Apple Music y Amazon Music.

Ahora aparece AURORAS

Después del viaje.

Después del ruido.

Ahora llega AURORAS.

El tercer EP de Electro2 tiene fecha de lanzamiento: 10 de octubre.

El primer adelanto es Da Vinci y el Fénix.

Un título pretencioso, como el proyecto.

Leonardo da Vinci. El fuego. El ave que renace. En el videoclip disponible en YouTube, un personaje atraviesa el tiempo y aparece en un futuro que todavía no conoce.

La idea nació desde la imaginación y fue llevada al lenguaje audiovisual utilizando inteligencia artificial como una de las herramientas de producción.

Pero nuevamente, la IA no es el punto de partida. Primero existe la historia.

Después aparece la tecnología capaz de ayudar a visualizarla.

Muchachita de Rosario, el segundo tema, llegará el 21 de septiembre. El nombre vuelve a marcar el origen.

Y finalmente Aurora Austral, tercer tema y cierre de este capítulo, llegará junto con el lanzamiento del EP en plataformas el 10 de octubre, en una fecha especialmente significativa para su compositor.

Eso es todo lo que Electro2 adelanta por ahora.

La canción primero. La herramienta después.

Ese orden es importante para entender Electro2. La base de las canciones suele ser una guitarra y una voz. Hay una composición previa. Una letra. Una melodía. Una intención.

Después comienza el trabajo de producción. Se utilizan diferentes programas de edición y producción musical, instrumentos virtuales, efectos, procesamiento de audio y herramientas de inteligencia artificial.

La IA puede proponer una dirección. Pero la propuesta no necesariamente es aceptada. A veces hay que forzarla. Cambiarla. Volver a generar. Combinarla con otra. O directamente descartarla.

Y también ocurre lo contrario. Algunas decisiones automáticas mejoran una idea que ya existía. Algunos errores terminan aportando algo que no estaba previsto.

La voz fue modelada a partir del autor. De todos modos, hay voces más neutras que finalmente se conservaron porque funcionan mejor dentro de determinadas canciones. Algunas incluso generan asociaciones inesperadas con voces como la de Richard Coleman o con cierto vuelo europeo que recuerda, sin haberlo buscado deliberadamente, a Héroes del Silencio.

No se trata de imitarlos. Se trata de escuchar el resultado y tomar una decisión artística:

si la canción queda mejor así, se queda así.

Música, imagen y tecnología. No es apretar un botón

La imagen de alguien escribiendo un prompt y obteniendo una canción terminada resulta bastante pobre para describir el proceso.

Primero hay que tener una canción. Después una dirección. Después hay que elegir herramientas. Probar entre diferentes modelos. Pagar servicios, trabajar con licencias, registrar los temas, distribuirlos o lidiar con versiones gratuitas limitadas.

El lenguaje audiovisual forma parte de la identidad de Electro2. Los videos se producen a través de Veo Creative Studio, el perfil profesional del autor. La misma persona que piensa una identidad visual para una marca puede pensar una tapa, un videoclip o el universo visual de un EP.

La inteligencia artificial no reemplaza ese proceso. Lo amplía.

Algunos videos mezclan imágenes reales y digitales. Otros utilizan inteligencia artificial para construir escenas que serían difíciles o directamente imposibles de filmar con los recursos disponibles. A su vez, una herramienta puede generar apenas unos segundos de material por intento. Diez segundos pueden requerir varias generaciones antes de conseguir algo utilizable.

Y aun cuando aparece el clip correcto, todavía falta editarlo. Montarlo. Relacionarlo con la música. Construir una secuencia.

El proceso continúa en programas como Adobe Premiere, DaVinci Resolve, CapCut y otras herramientas de edición y producción.

La herramienta puede generar posibilidades, pero primero tiene que existir una idea. El creador decide qué hacer con ella.

Esa lógica también aparece en las tapas, la identidad visual, los videoclips y el concepto general de cada lanzamiento.

Se trata de dirigir un universo.

Una nueva forma de producir con recursos limitados

Hay algo profundamente contemporáneo en esa forma de trabajar.

Durante décadas, hacer un disco significaba tener acceso a un estudio, músicos, instrumentos, técnicos, productores y dinero suficiente para sostener todo ese proceso. Luego vinieron los home studios, que igual requieren inversión.

Hoy algunas barreras cambiaron. No desaparecieron. Pero cambiaron.

Una persona puede producir desde su casa una obra que antes hubiera requerido un equipo entero.

Eso no significa que no haya inversión. La tecnología, los instrumentos y los softwares no son baratos. Tampoco significa que el resultado sea automáticamente bueno. Y mucho menos que la tecnología reemplace el conocimiento.

Significa que algunas ideas que antes quedaban sin realizar ahora tienen una posibilidad.

Las posibilidades materiales se ampliaron.

Y Electro2 funciona, en parte, como un experimento concreto sobre eso.

¿Uno de los primeros?

Hay antecedentes de músicos rosarinos utilizando inteligencia artificial.

En 2024, por ejemplo, Fabián Gallardo contó que había utilizado IA para procesar una voz femenina en Mi brújula.

Pero el planteo de Electro2 es diferente.

No se trata de incorporar IA en una canción puntual o en un fragmento.

Tampoco de crear un avatar.

Ni de esconder que una canción fue producida con herramientas generativas.

Electro2 propone un proyecto musical completo en el que la inteligencia artificial forma parte estructural de la producción musical y audiovisual, pero dentro de una obra cuyo origen sigue siendo una persona, sus composiciones, sus experiencias y sus decisiones.

Por eso el proyecto se presenta como uno de los primeros proyectos independientes de este tipo en Rosario y posiblemente en Argentina.

No como una competencia.

Como una declaración.

Porque decir “IA” todavía parece, en ciertos círculos, casi una mala palabra.

Y quizás la mejor manera de quitarle ese peso sea justamente no esconderla.

Usarla.

Mostrarla.

Y después dejar que la canción hable.

La IA no es el artista

Electro2 también intenta diferenciarse de otra corriente que creció junto con la música generativa: la creación de artistas completamente sintéticos, avatares virtuales o proyectos que buscan presentarse deliberadamente como si detrás de ellos hubiera un músico tradicional.

Existe una diferencia importante entre utilizar inteligencia artificial como herramienta y construir deliberadamente un artista artificial.

En los últimos años aparecieron proyectos como FN Meka, Anna Indiana, Xania Monet, Sienna Rose o The Velvet Sundown, cada uno con distintos grados de participación humana y diferentes estrategias de identidad.

El caso de The Velvet Sundown fue especialmente revelador porque la discusión no quedó solamente en la utilización de IA, sino en la relación entre tecnología, identidad y transparencia.

También estuvo el caso de Heart on My Sleeve, el tema publicado por Ghostwriter que utilizaba voces generadas para imitar a Drake y The Weeknd sin su participación.

Ahí la discusión dejó de ser solamente artística.

Pasó a ser también una cuestión de identidad.

¿Quién está cantando?
¿Quién escribió?
¿Quién está detrás?

Electro2 elige deliberadamente el camino contrario.

No esconder la herramienta. Pero tampoco convertirla en el artista.

La inteligencia artificial forma parte del proceso y se declara como tal.

Un ejemplo reciente es Movin’ to the Sun, de HUGEL junto a Imael Angel y Ultra Naté, un caso en el que una idea vinculada a la creación con IA terminó transformándose en una producción profesional con intervención humana.

Es un ejemplo interesante porque rompe la idea de que necesariamente hay que elegir entre “todo humano” o “todo artificial”.

Puede existir un tercer camino.

Una idea humana puede pasar por una herramienta de IA, ser reinterpretada por un productor, volver a pasar por músicos y terminar convertida en otra cosa.

La tecnología no necesariamente elimina al músico.

A veces cambia quién puede empezar una canción.

La diferencia no está solamente en cuánto porcentaje de una canción hizo una máquina. Está en quién tiene algo que decir, quién toma las decisiones y qué historia existe detrás de la obra.

Santaolalla: una herramienta para construir

Gustavo Santaolalla planteó recientemente una comparación particularmente interesante.

En una entrevista relacionó la llegada de la inteligencia artificial con lo que ocurrió cuando aparecieron los samplers. Para él, la IA puede ser una herramienta muy útil para la parte artesanal y de construcción de una obra, pero la creación artística sigue dependiendo de algo que las máquinas no viven: el dolor, la experiencia, las contradicciones, los errores y las emociones humanas.

Es una mirada que dialoga bastante con la filosofía de Electro2.

La tecnología puede ayudar a construir.

Pero alguien tiene que tener algo que contar.

Fatboy Slim, desde otro lugar, también resumió la tensión de una manera interesante: considera que la IA puede ser una buena herramienta en las manos adecuadas. Él ya la utiliza para video, aunque todavía mantiene sus reparos.

Y quizás ahí esté uno de los grandes debates de los próximos años: no solamente si la IA puede hacer música, sino qué hacemos nosotros con ella.

Desde Rosario, Fito Páez planteó recientemente una mirada mucho más crítica: al recibir el Honoris Causa de la UNR, defendió la condición humana de la creación y afirmó que una IA no va a hacer “un Spinetta” o “una Liliana Herrero”.

No necesariamente son posiciones incompatibles.

Una herramienta puede ser poderosa y, al mismo tiempo, no ser el artista.

La pregunta quizás sea qué hace el artista con esa herramienta.

De Björk a Gorillaz: cuando la tecnología construye mundos

La relación entre tecnología y música tampoco comenzó con la IA.

Björk lleva décadas trabajando en el cruce entre música, tecnología, naturaleza e imagen.

Gorillaz convirtió una identidad virtual en parte de su lenguaje artístico. Incluso llevó ese universo al terreno de los videojuegos y la experiencia multimedia.

Nine Inch Nails hizo del estudio, el procesamiento y la tecnología una parte esencial de su universo sonoro.

Son propuestas diferentes, pero comparten una idea:

la música puede ser mucho más que un archivo de audio.

Puede ser imagen. Concepto. Narrativa. Tecnología. Experiencia.

Electro2 intenta explorar ese territorio desde una escala independiente y desde Rosario.

“No considero perfecto el resultado propuesto por la IA. Quien lo afirma no ha probado la herramienta. Creo que está lejos de serlo. Puede ser estructuralmente amigable al principio, pero por sí sola no es la gran cosa; es más el golpe efectista. La dirección, la intención y lo humano, al menos en Electro2, creo que se notan y son fundamentales. Por otro lado, no creo que estemos muy lejos de que esto siga mejorando.”

Actualmente distintos músicos utilizan IA como herramienta de composición, diseño sonoro, experimentación, voces, traducción o performance.

La discusión, entonces, parece estar pasando de “¿la IA hace música?” a una pregunta bastante más interesante:

¿cómo van a utilizar los músicos humanos esta nueva herramienta?

Un proyecto de estudio que puede tomar otras formas

Quizás una de las cosas más interesantes de Electro2 sea que las canciones no necesariamente tienen que terminar como fueron concebidas.

Hay temas de AURORAS que su creador puede imaginar interpretados algún día por músicos como Corvex, el proyecto de Marcelo “Corvata” Corvalán después de Carajo.

Bonjour podría ser llevado a otro lugar por bandas rosarinas como Sístole o Fluido.

Ojos, Fuego y Mar podría convertirse en un desafío para alguien como Dani Pérez, cuyo trabajo siempre estuvo atravesado por el funk, el rock, la electrónica y la producción.

No son colaboraciones anunciadas. Son posibilidades imaginadas.

Y eso abre otra puerta.

Aparece otra etapa posible: sumar músicos, colaborar con artistas locales, reinterpretar las canciones y convertir el proyecto en una experiencia donde convivan guitarra, voz, electrónica, DJ, samples, visuales y tecnología.

No está definido todavía cómo será.

Y quizás sea mejor así.

Porque una de las características del proyecto es justamente que todavía está descubriendo qué puede llegar a ser.

Electro2 es, por ahora, un proyecto de estudio, como en su momento lo fue Colores Santos, de Gustavo Cerati y Daniel Melero, salvando las distancias: una obra concebida esencialmente desde el estudio, donde la experimentación tecnológica y sonora formaba parte de la propia composición.

Pero el proyecto de Electro2 no necesariamente tiene que quedarse ahí.

Podría incorporar músicos. Podría ser reinterpretado. Podría transformarse en una banda. En un formato híbrido. En una experiencia audiovisual.

La canción puede seguir creciendo después de haber sido grabada.

Una conversación que recién empieza

La discusión alrededor de la IA suele moverse entre dos extremos.

Por un lado, la idea de que las máquinas van a reemplazar a los artistas. Por otro, la fantasía de que la tecnología va a solucionar todos los problemas creativos.

Probablemente la realidad sea bastante menos espectacular y mucho más interesante.

La tecnología es una herramienta. Y las herramientas dependen de quién las utiliza. No todo lo que hacemos con una herramienta tiene que conducir necesariamente a una distopía.

La cultura popular ya imaginó varias veces ese futuro: Skynet, Matrix, máquinas que toman decisiones por nosotros. Pero la bomba atómica ya la construimos mucho antes. La contaminación y la emergencia ambiental existían antes de la IA. Creo que debemos replantearnos otras cosas primero.

Por eso existe otra posibilidad. Que estas herramientas se utilicen para crear. Para el arte. Para experimentar. Para aprender. Para darle forma a algo que antes no podía realizarse. El potencial no tiene por qué ser solamente destructivo y tristemente esa es una manera muy humana de ver las cosas, quizás la IA lo tenga más claro que nosotros en ese sentido.

Quizás por eso la imagen de Jarvis antes que Ultron resulte más interesante que la clásica fantasía de las máquinas tomando el control.

No porque la tecnología sea necesariamente buena o mala, sino porque el resultado depende también de qué hacemos nosotros con ella.

Electro2 todavía está empezando

Quizás sea importante decirlo.

Electro2 no es un fenómeno masivo. No tiene millones de reproducciones. No tiene una comunidad enorme. Sus primeros lanzamientos todavía circulan en una escala pequeña, como muchos proyectos independientes de Rosario.

Y justamente ahí está parte del interés y de la identidad.

Los dos primeros EP, Viaje Sonoro y Ruido Interior, terminaron saliendo casi simultáneamente después de problemas con distribuidoras, cuestiones logísticas y una urgencia bastante sencilla: después de tantos años de guardar canciones, había ganas de sacarlas al mundo.

Todo el proceso es autogestivo.

Desde la composición hasta la producción, el diseño, los videos, las plataformas y la comunicación.

No hay detrás una gran discográfica.

Como muchos proyectos o artistas locales, hay una persona haciendo con los recursos y conocimientos que tiene.

Una canción que encontró su momento

Y quizás ahí esté la verdadera historia de Electro2.

No en la inteligencia artificial.

Ni en la tecnología.

Ni siquiera en el futuro.

Está en esas canciones que durante años permanecieron guardadas.

En una guitarra.

En una letra escrita a los 16.

En una idea que apareció diez años atrás.

En una melodía que todavía seguía dando vueltas.

En una persona que se fue por otros caminos y terminó regresando a la música con todo lo que aprendió en el medio.

Publicidad. Dirección creativa. Fotografía. Diseño. Video. Comunicación. Tecnología. Ahora todo eso convive en un mismo proyecto.

Quizás por eso Electro2 no sea exactamente un músico usando IA.

Tampoco un proyecto de IA. Es otra cosa.

Es el momento en que una idea finalmente encuentra las herramientas necesarias para materializarse.

Desde Rosario hacia afuera

Electro2 nace desde una escala independiente y con recursos concretos: una guitarra eléctrica, una voz, una computadora, software, inteligencia artificial y una persona que intenta convertir experiencias, viajes, pérdidas, recuerdos y preguntas en canciones.

También hay una búsqueda audiovisual alrededor del proyecto: fotografía, video, diseño, inteligencia artificial, paisaje y nuevas formas de presentar la música.

Por eso Electro2 no pretende competir con una banda tradicional.

Aunque sus fines sean pretenciosos, como corresponde.

Busca otra cosa.

Construir un proyecto musical contemporáneo en el que las fronteras entre músico, productor, realizador audiovisual y creador digital se vuelvan menos rígidas.

Y quizás esa sea también una buena manera de pensar el presente de la música y las nuevas vanguardias.

No preguntarse solamente qué puede hacer una máquina.

Preguntarse qué puede hacer un artista cuando, por primera vez, tiene acceso a herramientas que antes estaban fuera de su alcance.

Desde Rosario, Electro2 está empezando a probar esa respuesta.

Las canciones ya estaban.

En una época en la que cualquiera puede generar una canción, quizás la pregunta más importante vuelva a ser la de siempre:

¿Tenés algo que decir?

Electro2 intenta responder desde Rosario.

Y el próximo capítulo ya tiene fecha:

AURORAS — 10 de octubre.

Después del viaje.

Después del ruido.

Ahora viene el fuego.

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