Entre el giallo italiano y el Buenos Aires de los 80, vivimos la noche del estreno de Hotline con Magui Bravi en el Gaumont

18 de junio. Hotline se estrenaba en el Gaumont. La propia Magui Bravi nos invita a participar en la premier. Cae la lluvia en la noche fría de Buenos Aires. Retiro está abarrotado de gente que viene y va y en Florida, pese al clima, se escucha cambio, cambio a medida que los pasos avanzan. La ciudad, sin dudas, presenta un día ideal para ir al cine.
22 hs. La garúa y el frío no cesan. De todos modos, un grupo de personas se apresta en el Cine Gaumont para disfrutar de una película que podríamos describir como un thriller psicológico con elementos de terror y slasher.
Magui llega con un vestido muy llamativo, un look impecable para la ocasión, acompañado por un tapado y una estética muy Belle Époque. Como principal protagonista y productora, no podía ser de otra manera.
Luego de los saludos correspondientes recibimos un pequeño souvenir, gesto simpático que suma. Tuvimos el placer de hacer las fotos de rigor con parte del equipo de Hotline y entusiastas del cine de género. Incluso había alguien con una máscara de Jason llamando la atención. Es importante apoyar este tipo de films y al cine argentino en general, hay mucha gente trabajando detrás, muchos universos que giran en torno a estas producciones, muchas ideas, esfuerzo y ganas, sobre todo en una época difícil para la industria nacional. ( Ver nota a Magui Bravi )
Ya en sala, una breve presentación de los integrantes antes del inicio del film en este espacio INCA. Faltaba Demián Salomón, que se sumaría durante las presentaciones. El ambiente estaba ameno entre amigos y cinéfilos, las luces se apagan para dar paso a la película.
La mirada sobre Hotline
Las primeras escenas enseguida muestran que hay una historia por lo menos intrigante, desde el minuto uno te metés en la película y en la época. Hay una atención al detalle que se nota en cada aspecto de la producción. Los planos, las locaciones, la fotografía, el vestuario y una escenografía cargada de detalles —televisores de tubo, radios buscando frecuencias y objetos cotidianos de la época— ayudan a construir una atmósfera creíble y envolvente.
También la banda sonora que combina composiciones originales de Marcelo Bórmida con clásicos de la época, reforzando constantemente la sensación de estar atrapados en ese Buenos Aires nocturno de finales de los 80.
Todo esto construye gran parte de la identidad de la película y da marco al desarrollo de personajes muy bien logrados, algo que no siempre es sencillo de lograr en producciones independientes. Hotline demuestra que con una mirada clara y un equipo comprometido todavía es posible construir mundos cinematográficos sólidos dentro del cine argentino.




Malena, el corazón de Hotline
Ambientada en el Buenos Aires de finales de los años 80, destaca sin dudas la actuación de la protagonista Magui Bravi, interpretando a Malena una bailarina con sueños de escritora, con un pasado difícil y opresor, que divide su día bailando en un cabaret por la noche y atendiendo una línea telefónica erótica de día, podríamos decir el OnlyFans de los 80 salvando distancias.
Malena no sólo intenta sobrevivir; también busca escribir y construir una identidad propia, un detalle que le da profundidad a un personaje que podría haber quedado reducido al estereotipo de la víctima. Su rutina cambia cuando recibe el llamado de un aparente asesino en serie que le advierte que ella será la próxima.
Estética y referencias
Entre luces de neón, rojos cálidos y azules fríos saturados, la película gira en torno al giallo italiano y a un policial oscuro de los 80. En Hotline, Demián Salomón interpreta a un detective sombrío que ayuda a investigar el caso en un papel bien logrado. En una sensación personal, las escenas policiales me remitieron a The Rookie (El Principiante) aunque es de acción, por esa estética de bares oscuros, luces de neón y detectives curtidos propia del cine de fines de los 80 y comienzos de los 90, donde también hay una mujer fuerte y sensual, aunque villana y planos aéreos de la ciudad.
Otra actuación que destaca es la de María Eugenia Rigón como Iris, con una estética que remite a Jem pero de la noche porteña, que pone el tono liviano, casi humorístico que relaja la trama, al público y al personaje de Magui, que en todo momento transmite parecer no estar en el presente sino más bien atrapada entre su pasado y el timbre del teléfono rojo que representa la amenaza latente.
Los únicos momentos en los que parece desconectarse de esa tensión son cuando escucha música o cuando baila, ya que incluso frente a la máquina de escribir parece volcar esa tensión. La música es otra protagonista, mantiene el clima de tensión cuando esta aparece en la trama y la dinámica ochentera.
Lectura y contexto
Detrás del homenaje al cine de género también aparece una reflexión sobre la violencia que atraviesa a las mujeres, un tema que la película sitúa en los años 80 pero que sigue resultando inquietantemente actual.
Completan el elenco Pablo Pinto, Germán Baudino, Ezequiel Rodríguez, Darío Levy y Agustín Olcese, con libreto de Nicanor Loreti y Paula Manzone. El director Lucas Nicotti construye una puesta en escena que privilegia la atmósfera por sobre el golpe de efecto.

Valoración final del film
La película tiene todos los condimentos para ser una película recordable, hay tensión, muertes horrendas, un asesino con un casco y un tamaño impactantes, escenas eróticas típicas de películas de esa época.
De hecho, Magui Bravi hace un striptease memorable en una escena que inevitablemente me recordó a la inigualable Demi Moore, pero con el aditivo de ser 100% argentino y me animo a decirlo. La comparación puede parecer ambiciosa, pero desde la esencia del personaje, Malena lo da todo, es su momento de poder. Magui sostiene la escena con oficio, presencia, sensualidad y una seguridad que remite a aquellas grandes figuras del cine de fines de los 80 y principios de los 90. No por nada recibió premios a Mejor Actriz en el Stockholm City Film Festival y en el London Women Film Festival.


La sensación que da es la de esas películas que luego de pasar por los cines, para los que son de la generación del videoclub, cuando ibas a alquilar un VHS, muchas veces te guiabas por la tapa y alguna breve sinopsis o la recomendación del que atendía el local. Y sin dudas son esas películas que dan ganas de ver más de una vez.
Aún no sé por qué no está en El Cine el Cairo de Rosario, el poster iría perfecto con los neones de su cartelera. Estoy seguro que esta película pronto llegará a alguna plataforma, de todos modos, recomiendo que vayan a verla al cine, son esas películas que por lo bien trabajada que está su imagen son para disfrutar en la gran pantalla. Vale la pena verla, se nota que detrás hubo trabajo, riesgo y pasión.
Cierre crítico y conclusión
Si tuviera que hacer una crítica sería la duración, creo que no deja desarrollar todo el potencial de la película, es entendible por presupuesto, tiempo y sobre todo teniendo en cuenta que fue pensada como una serie y adaptada a este formato. Y quizás también la falta de alguna escena más de persecución o acecho con el asesino. De todos modos, la película funciona, la tensión gira en torno al timbre del teléfono fijo, las amenazas y los asesinatos crudos.
Y si alguna vez se pensara en una segunda parte —porque material hay— se extrañarían algunos personajes que no sobrevivieron a nuestro asesino enmascarado, a menos que sea una precuela. Lo que sí está claro es que Malena tiene vulnerabilidad, pero no es una mujer sumisa, es una mujer fuerte, sensual, femenina y de armas tomar.
Calificación Multipase: ★★★★☆ (8,5/10)














