La música empieza más allá el escenario.
Empieza antes.
En la previa.
En la calle.
En la gente que llega.
Un cable.
Una prueba de sonido.
Un bombo que resuena vacío.
Después se llena.

Una fecha.
Un lugar.
Una banda.
Y algo que no se puede explicar del todo.
En Rosario pasa seguido.
No importa el tamaño del espacio.
Un bar chico.
Un galpón.
Un escenario armado como se puede.
La música busca salir más allá de la perfección
Las canciones se prueban en vivo.
Se empujan.
Se tensan.
A veces se rompen.
El público está ahí. Cerca.
A veces difícil, hasta que lo entendes
Se arma algo.
No siempre dura.
Pero cuando pasa, se siente.

Rosario Sonora va por ese camino.
El de las bandas, los artistas
y por sobre todo, por lo que ocurre cuando tocan.
Fechas.
Recitales.
Momentos.
Fragmentos de una ciudad que suena.
Sin mapa claro.
Pero con ritmo.
