Actriz, productora, madre y viajera. Una charla íntima sobre Hotline, Lunática, sus desafíos profesionales y el inesperado destino asiático que nos conecta.
Por Eduardo Ojeda

MAGUI BRAVI
Actriz, bailarina, conductora y productora argentina, Magui Bravi construyó una carrera poco convencional que la llevó de la danza a la televisión, el teatro, el cine y la producción audiovisual.
Durante varios años recorrió el país al frente de Clave Argentina, una experiencia que la conectó con las culturas, paisajes y tradiciones de cada región. Una trayectoria marcada por la disciplina artística y la reinvención constante.
Más recientemente dio un paso importante hacia la producción cinematográfica, participando en proyectos como Hotline, donde además de protagonizar la historia asumió un rol activo detrás de cámara.
Su trabajo le valió reconocimientos internacionales, entre ellos el premio a Mejor Actriz en el Stockholm City Film Festival de Suecia y en el London Women Dilm Festival. Actualmente combina actuación, producción y maternidad, en una etapa marcada por nuevos desafíos creativos y una búsqueda constante de historias para contar.
Hay personas que parecen estar atravesando varias vidas al mismo tiempo. Mientras se prepara para el estreno de Hotline, participa en nuevas producciones, acompaña el crecimiento de su hijo Galileo y continúa desarrollando proyectos desde la producción audiovisual, Magui Bravi vive una etapa de transformación constante.
Cuando le pregunté cómo describe este momento de su vida, no duda demasiado.
“Es un momento súper intenso, abarcando muchas cosas a la vez y apostando a full al cine. A veces combinar la maternidad con el trabajo es realmente difícil, pero una hace malabares y se logra.”
La actuación sigue ocupando un lugar central en su recorrido, aunque reconoce que la producción apareció de una manera casi inesperada.
“La actuación me encanta y la producción llegó casi por defecto. Me encontré bien conectando gente.”
Esa combinación entre creatividad y gestión parece atravesar buena parte de su presente.
Uno de los proyectos que mejor representa esta etapa como actriz y productora es Hotline, película ambientada en la Buenos Aires de finales de los años ochenta y próxima a estrenarse en cines. Más allá de la reconstrucción de época, lo que la sedujo fue la vigencia de la historia.
“Me fascina la historia de Malena porque, aunque transcurre en los 80, es súper actual. La Hotline hace un paralelismo con OnlyFans y ella vive situaciones que, aunque pasaron los años, siguen siendo cosas que les pasan a muchas chicas hoy.”
Su personaje recorre un camino complejo.
“Malena parece una mujer débil al comienzo, pero hay una herida que la lleva a buscar venganza.”
En una industria donde producir cine se vuelve cada vez más desafiante, Magui destaca el valor colectivo detrás de la película.
“Hotline es el ejemplo de que podemos hacer algo de buena calidad con un presupuesto modesto. Es una producción que en cada área tiene especialistas en el género no solo los actores sino los técnicos y debo destacar que es un equipo de directores. Nuestra primera cámara es Matías Rispau que es director, el DF Facundo Nuble es director, la vestuarista Taz Pereyra es directora, el músico Marcelo Bórmida es director, el Data Manager Gonzalo Ruibal es también director, y Fabi Forte el asistente de dirección es uno de los mejores directores argentinos.”

Y mientras Hotline se acerca a su estreno el 18 de junio, otro proyecto la llevó a escenarios completamente distintos.
Lunática, una propuesta de ciencia ficción filmada entre Misiones, Córdoba y Buenos Aires, le permitió descubrir otra dimensión del país.
– ¿Cómo fue la experiencia de rodar allí y qué te llevaste de esas provincias?
“Fue una hermosura. La experiencia entera de rodar en otra provincia. Misiones nos recibió con los brazos abiertos y la película era un gran desafío.”
Ramiro Blas, Mirta Wons, Alan Madanes y Alexia Moyano completan la aventura de Juana y los extraterrestres.
“Un delirio espectacular de Martín a Basterretche. No se podría haber logrado sin la mano de la productora de la Tierra de Misiones y Gastón Revol Molina que nos dio una mano con Córdoba. Somos 3 provincias apostando a que también podemos hacer Ciencia Ficción.”
Para ella, los paisajes nunca son simples decorados.
“Las locaciones son un personaje más.”
Es una idea que reaparece varias veces durante la conversación. Ya sea una selva misionera, un convento abandonado o una gran ciudad, los espacios parecen tener una importancia narrativa tan fuerte como los propios protagonistas, algo que comparto totalmente, como cuando visite Dubrovnik y no paré de ver locaciones de Games of Thrones o Star Wars.
“Mi idea es que cada película se acompañe por un último personaje que es la locación elegida. Misiones para Lunática fue clave”.
Quizás por eso no sorprende que los viajes sigan ocupando un lugar tan importante en su mirada artística. Los años recorriendo el país al frente de Clave Argentina dejaron huellas profundas.
“Siempre me acompaña lo vivido. Soy muy local. Creo que tenemos espacios maravillosos y que a veces no se valoran lo suficiente.” Y agrega “Sueño con hacer una peli de leyendas urbanas nacionales a lo grande”
Durante la charla aparecen varias coincidencias inesperadas: el interés por las leyendas urbanas, la importancia de los viajes y cierta fascinación por los cruces entre cultura y territorio.
Cuando le pregunto qué hilo invisible conecta todas sus facetas —la danza, la conducción, la actuación y la producción—, aparece una palabra que resume buena parte de su historia: perseverancia.
“Es un proceso integral. Me preparé toda la vida para bailar y para actuar. Casi por defecto trabajé 3 años como azafata de LAN y terminé haciendo un programa de viajes para la tv. La bailarina del Colón terminó bailando en la tv para toda Latinoamérica. Y la nena que jugaba a actuar hoy produce y actúa en cine. Son sueños cumplidos. Mucho empuje, mucha insistencia, mucho estudio y por sobre todo no parar.”
Resalto una vez más esas palabras, porque me identifico con esa forma de hacer, de llevar adelante lo que uno ama pese a las críticas o a las dificultades. Sin dudas ver su recorrido inspira, esa capacidad de unir facetas y de ir por los sueños, es de admirar.
” Son sueños cumplidos. Mucho empuje, mucha insistencia, mucho estudio y por sobre todo no parar. ”
Esa misma inquietud la llevó también a involucrarse en la producción de proyectos como Dibu Martínez: El pibe que ataja el tiempo. Mientras la Selección se prepara para un nuevo Mundial, resulta inevitable pensar en el arquero que se convirtió en uno de los grandes héroes de la historia reciente del fútbol argentino.
– ¿Cómo cambió ese proyecto tu mirada sobre el cine y las historias que querés contar?
“Me fascina encontrar buenas ideas. Creo que no abundan. Contenido hay mil. Buenas ideas son pocas. El Dibu fue algo que desde lo más primario del desarrollo ya sabíamos que era una bomba. Por eso lo compra Netflix. Me da mariposas en la panza cuando escucho o veo o me cuentan o siento una buena Idea. Y ahí es donde quiero producir.”
– También participaste como productora en La muerte de un comediante, el debut como director de Diego Peretti. ¿Cómo viviste esa experiencia y qué aprendiste de acompañar una ópera prima desde ese rol?
“Una locura hermosa. Diego es un grande en todo sentido. Gran persona, gran actor y ahora gran director. Está buenísimo darle la oportunidad de crecer a alguien que sabes que lo merece. Ojalá siga dirigiendo.”
Y quizás esa frase explique mejor que ninguna otra su presente, “Una locura hermosa.”
Sus proyectos llegaron a festivales y públicos de distintos países, desde Francia hasta Japón.
– ¿Cómo vivís la experiencia de mostrar historias argentinas fuera de nuestras fronteras?
“Me encanta! Y si ganan premios, más. Es loco recibir noticias de otros lugares y aceptación. Te valida el esfuerzo. Y como un producto bien argentino es valorado en lugares tan lejanos.”
Sus palabras me hacen pensar en algo que sucede con frecuencia: muchas veces terminamos valorando más las producciones que nacen y se crean acá, cuando primero reciben reconocimiento fuera del país.
Y hablando de crear y nacer, la conversación deriva inevitablemente hacia la maternidad y la paternidad. Además de compartir generación, ambos atravesamos la experiencia de la crianza en un momento muy similar de nuestras vidas.
– La maternidad suele cambiar la manera en que uno observa el mundo. ¿Modificó también tu forma de crear o de elegir proyectos?
“Me modifico a mí. Mi hijo pasó a ser el centro de todo. En cuanto a los proyectos tengo varios en carpeta que tienen que ver con la maternidad. Soy fan de Huesera y de Titane. Creo que el terror es un ámbito precioso para tocar el tema y si la directora es mujer mejor.”
Terror, Magui tiene un recorrido bastante reconocido en la industria, la han catalogado como una verdadera Scream Queen. El origen del término nació con actrices que literalmente pasaban la película gritando mientras huían del asesino o del monstruo. Hoy en día ya no son solo víctimas; son los personajes femeninos fuertes que pelean, sobreviven y se enfrentan al mal cara a cara.
Su reconocimiento internacional está anclado en sus papeles protagónicos en franquicias globales de terror, sobre todo en el exitoso “El juego de las 100 velas” y el brutal favorito de culto “What the Waters Left Behind: Scars” (Los Olvidados: Cicatrices).
De todos modos, yo no me atrevería a encasillarla, creo que es una actriz demasiado versátil, de hecho, ya ha realizado comedia, dramas, terror, thriller y películas de ciencia ficción, particularmente me encantaría verla en alguna película de Acción o Aventuras.
– ¿Hay alguna ciudad, paisaje o cultura que haya influido especialmente en tu sensibilidad artística?
“Creo que las buenas pelis acompañan grandes locaciones. Perdidos en Tokio, Notting Hill, Breakfast at Tiffany’s, el espacio en el caso de Alien. La locación acompaña siempre mis pelis favoritas. Me es difícil llegar a algún lugar y no pensar que se filmó ahí o cual fue la historia que me conmovió. Grabando Clave Argentina me encantó llegar al puente donde se filmó en Salta Relatos salvajes.”


Porque detrás de cada película, detrás de cada viaje y detrás de cada nuevo desafío, aparece una búsqueda constante por encontrar historias que merezcan ser contadas.
En esta charla con Magui, encontré muchas coincidencias o referencias que encajan con este proyecto, con mis propias experiencias y formas de ver el mundo. No pude elegir una mejor persona para abrir este espacio de conversaciones de Multipase. Cada una de sus respuestas pueden entrar perfectamente en distintas partes de este universo.
Hacia el final de la charla la conversación se vuelve más liviana y deriva naturalmente hacia los viajes y deseos compartidos. Le pregunto qué destino elegiría si pudiera partir mañana mismo en busca de inspiración.
“Japón, sin dudas. Soy muy fan de toda la cultura japonesa y no conozco. Muero por ir.”
La respuesta me saca una sonrisa. Es un destino que compartimos como cuenta pendiente. Quién sabe, tal vez el próximo gran proyecto de producción sea allá. Porque algunos viajes empiezan mucho antes de comprar un pasaje. Empiezan en una película, en una conversación o en una idea que todavía está esperando su momento para convertirse en realidad.

