Hornocal
Día 2 – parte III
Nos levantamos tempranito a desayunar en el hospedaje ya que salía nuestra excursión al Hornocal. El transporte, un bus simple, pero en buen estado ya que éramos varios y es lo que se acostumbra a usar en la región, además le da un toque pintoresco a la excursión, que tiene un tramo de ruta y el resto un asenso por ripio hasta llegar a una altitud de 4761 msnm.
Emprendimos viaje, disfrutando los paisajes hermosos de la quebrada de Humahuaca, sus casitas, los trabajos de agricultura con algunos colores verdes en los rojizo y arcillosos colores de la montaña.





Hicimos la primera parada en el trópico de capricornio en Huacalera, pueblo de la Quebrada de Humahuaca, en la provincia de Jujuy. Aquí también se encuentra un reloj solar. El Trópico de Capricornio es una línea imaginaria, al sur del Ecuador, que junto con el Trópico de Cáncer comprenden la llamada zona intertropical. El monolito del Trópico de Capricornio (que debería llamarse trópico de sagitario) está situado al costado de la Ruta Nacional 9, En este trópico los rayos del sol caen de forma vertical sobre el suelo (el sol queda perfectamente en línea recta a la tierra) al momento de ocurrir el solsticio de diciembre. Aquí año tras año se celebra el Inti Raymi o Fiesta del Sol (festividad de origen incaico que fue prohibida en su momento por los conquistadores españoles en Perú); donde las comunidades andinas celebran, cada 21 de junio, el solsticio de invierno. Si bien solo hay un pequeño monolito su significado es muy interesante.
La siguiente parada será la localidad de Uquia. Aquí lo más interesante es La iglesia de Uquia que fue terminada de construir en el año 1691. En su interior, además de la colección de ángeles arcabuceros, se encuentran otras muchas obras de valor, como el retrato de San Ignacio de Loyola, de Matheo Pisarro, un pintor altoperuano del que se desconoce la mayor parte de su vida, salvo su maestría en el arte de la pintura y algunas de sus notables obras, repartidas por las Iglesias de la Puna, ya que fue el pintor de la corte del Marqués de Yavi.
También nos encontramos un pequeño mercado de artesanos que estaban colocando sus tiendas, entre los elementos nos llamó la atención un instrumento típico La Ocarina, que esta hacha y pintado a mano con cerámica. Se aprecian diseños andinos y una variedad de colores. Su sonido es agudo y grave.
La ocarina es un pequeño instrumento de viento de los andes suramericanos. El origen de la ocarina se remonta a la América prehispánica, ya que los Quechuas y Aimaras utilizaban este instrumento musical acompañado de quenas y zampoñas. Se produce de arcilla o de cerámica y generalmente posee ocho agujeros para los dedos.








Seguimos por la ruta hasta un camino de ripio en ascenso que nos llevaría al Hornocal. Una ruta sinuosa pero más tranqui que algunas cuestas que recorrimos en esta zona.
Pasamos por un Cementerio camino al Hornocal, sus tradiciones son muy parecidas a lo que se puede apreciar en México y se muestran en la serie Coco, se encontraba muy colorido ya que fue cerca del 2 de noviembre que se celebró el día de los muertos y todas las familias preparan ofrendas a sus seres queridos y las llevan al cementerio. Otra curiosidad es que estos cementerios siempre se encuentran en altura sobre la ciudad más cerca del cielo.

Y así llegamos a los 4350 metros sobre el nivel del mar, para ver este impresionante cerro de los 15 colores que se nos presentaba cual pintura frente a nosotros. A bajar con cuidado y caminar tranquilo, despacio, ya que a esta altura el oxigeno es menor y nos cansamos más rápido. Ahora entendemos la paciencia de estos pueblos tanto al andar como al caminar. Una vez aclimatados disfrutamos estos bellos paisajes con nuestros ojos y por supuesto sacamos muchas fotos para llevar registro de tan linda vista. Nos ofrecieron un té de coca, para calentar el cuerpo y que funciona como un estimulante, así como el café, para mantenernos atentos y no apunarnos por la altura.







Pasamos algo más de media hora apreciando estas magnificas serranías y emprendimos el regreso camino a Humahuaca.

