Moscú en primera persona: crónica de un viaje inesperado a Rusia

Tres días en Moscú entre historia, metro, arquitectura soviética y encuentros inesperados en una ciudad que rompe todos los prejuicios.


Día 1

Llegada a Moscú — historia, controles y primeras sensaciones


✈️ Rumbo a Rusia

Nuestro vuelo salió de Atenas rumbo a Moscú. Mientras el avión descendía, aparecían campos verdes interminables que inevitablemente te hacen pensar en todo lo que pasó por ahí.

Tierras atravesadas por guerras, imperios y cambios profundos: desde la Invasión napoleónica de Rusia hasta la Revolución Rusa, pasando por la Segunda Guerra Mundial y la formación de la Unión Soviética.

Rusia no es un país más: es el territorio más extenso del planeta, cubriendo cerca de una novena parte de la tierra firme.

Su capital, Moscú, es una megaciudad donde conviven historia, poder y transformación constante.


📜 Entender antes de mirar

La historia de Rusia comienza con los eslavos orientales, que se consolidaron entre los siglos III y VIII. Más adelante, los varegos —vikingos del norte— organizaron el territorio y dieron origen a la Rus de Kiev.

En el año 988 adoptaron el cristianismo ortodoxo, una marca cultural que todavía se siente.

Viajar con ese mínimo contexto cambia la forma de ver todo. Cada edificio, cada monumento, deja de ser solo una postal.

 La historia de este país es impresionante, así que solo contaremos los detalles que nos parecen de interés para comprender un poco su cultura y estilos de vida. Cuando uno llega a países como éstos, es importante informarse un poco de su historia y su cultura, para así poder comprender aún más todo lo que vayan captando sus sentidos.


🛬 Primer contacto: control, tensión y bienvenida

Llegamos al Aeropuerto Internacional de Moscú-Domodédovo, uno de los tres aeropuertos internacionales de la ciudad.

Moscú es la capital y la entidad federal más poblada de Rusia. La ciudad es un importante centro político, económico, cultural y científico de Rusia y del continente. Moscú es la megaciudad más septentrional de la Tierra, la segunda ciudad de Europa en población después de Estambul, y la sexta del mundo, como para comprender un poco lo enorme que es esta ciudad capital.

LLegamos a Moscú en la época del mundial, lo que facilitó muchas cosas en algunos aspectos, de todos modos es una ciudad que con un poco de organización lograrás captar cómo moverte por ella

Migraciones fue serio, muy serio. Preguntas cortas, miradas largas. Pero cuando todo estuvo en orden, una sonrisa y un “bienvenidos”.

Dato clave: los argentinos no necesitamos visa para entrar a Rusia (hasta 90 días), aunque siempre conviene chequear antes. De hecho, en el aeropuerto de Atenas nos pasó que cuando íbamos a abordar el avión nos pidieron la Visa a lo que explicamos que los argentinos no necesitábamos y nos miraron raro e hicieron la averiguación de rigor, ya que son pocos países los que cuentan con esta excepción.


🧉 La anécdota del mate

Pensamos que ya estaba todo hecho. Pero no. A pesar de haber pasado todos los controles (o eso creímos) tras cruzar el semáforo de aduana, fuimos por el canal verde ya que no teníamos nada que declarar, una vez del otro lado ya casi en el hall del aeropuerto nos detienen unos oficiales y muy amablemente nos hicieron pasar a un cuarto donde nos hicieron pasar las valijas por una maquina de rayos x.

Detectan “material orgánico”. Nos preguntaron si llevábamos drogas, en ese segundo empezás a repasar todo mentalmente, estuvimos en Amsterdam pero … por supuesto que dijimos que no. Pensé rápidamente y claro uno era un paquete de yerba que le llevaba de regalo a una amiga Rusa y el otro no se me ocurría hasta que me di cuenta que el mate era de calabaza forrada en cuero.

Cuando lo mostramos, se relajó todo. Se rieron, hablamos del Mundial, de Argentina, del fútbol. Y ahí sí: segunda bienvenida a Rusia.


🚍 Llegar a la ciudad (decidir en el momento)

Como muchas veces viajando, improvisamos.

WiFi del aeropuerto, cambio de dólares a rublos y a decidir cómo llegar al hotel. Había dos opciones: tren + metro o bus + metro (más barato). Elegimos el segundo. Muchas veces hicimos eso, nos organizamos en el momento.

Nos dirigimos por donde nos habían indicado y nos encontramos con una bifurcación y muchos controles (era el mundial).

Tenía el mapa offline descargado y con ayuda del gps para orientarme. Pagamos con monedas algunos rublos (no recuerdo bien cuántos, pero era poco) nos tocó ir parados y por las voces parecía haber otros argentinos también, muchos locales, idiomas. Ya lanzados a la aventura íbamos disfrutando las vistas y la inmensidad de esta maravillosa urbe, sintiendo que el viaje recién empezaba de verdad.

Por suerte el bus nos dejó exactamente en la entrada del metro, no había chances de perderse, si es que tienes sentido de la orientación. Una vez abajo tomamos una foto del mapa del metro, aunque luego te los regalaban en folletos y demás por toda la ciudad. Y ya estábamos dentro del metro.


🚇 El metro: un museo bajo tierra

El metro de Moscú es una experiencia en sí misma.

Tiene más de 230 estaciones y fue inaugurado en 1935. En plena Guerra Fría, muchas estaciones se construyeron a gran profundidad, pensadas también como refugio ante un posible conflicto nuclear.

Pero lo que más sorprende es su estética.

Le dicen el “palacio subterráneo”, y tiene sentido. Bajás las escaleras y te encontrás con columnas de mármol, lámparas imponentes, mosaicos, esculturas. Algunas estaciones parecen salones imperiales, otras museos. También llamado museo del pueblo, sobre todo en la era soviética, donde pueden verse esculturas, vitrales y demás manifestaciones artísticas que hacen alusión a esta época.

Conocer el metro es parte del viaje.


🏨 Llegada al hotel — Moscú más real

Luego de combinar con otra línea llegamos a la zona de nuestro hotel, que se encontraba alejado de la ciudad.

Si ven el mapa hay como dos anillos, el primero una avenida muy transitada y el segundo una combinación con autopista o circunvalación. Nosotros estábamos en el medio de estos dos.

No era una zona comercial y el hotel era sencillo. Costó encontrarlo, pero luego de algunas preguntas lo encontramos. Arquitectura soviética, edificios funcionales, poco turístico. Una Moscú más cotidiana.

La mayoría de los rusos son amables y otros al no hablar ni inglés, ni español, pues ante la duda de tus intenciones, no te hablaban. Hicimos check in, dejamos las cosas y salimos a recorrer, en realidad fuimos primero a la fan fest ya que ese día había partido y queríamos disfrutar ese momento, no todos los días se está en Rusia y en medio de un mundial.


⚽ Primer plan: Mundial + ciudad

Ese mismo día salimos directo. Tomamos nuevamente el metro y fuimos a la zona donde los mapas nos indicaban que estaba la fan fest, bajando en la estación Vorobyovy gory.

Nos cruzamos con unos argentinos y decidimos ir juntos al menos el tramo ese ya que estábamos medio perdidos. Al fin llegamos al Vorob’yevy Gory Prirodnyy Zakaznik, una reserva natural donde estaba la fan fest, pero ya habían cerrado las entradas porque la capacidad estaba al límite, así que resignados decidimos dirigirnos hacia otro lado.

Reconozco que estábamos perdidos en un enorme parque, con mucha gente y como no volvimos por donde fuimos, pues había que aceptarlo y disfrutar lo que nos íbamos encontrando. Mucha gente, los rusos aunque no son muy amantes del futbol se pusieron la camiseta de su país y festejaban como latinos realmente.


🚀 Encuentro inesperado

Caminando por la avenida Leninskiy nos encontramos con el monumento a Yuri Gagarin, en la Leninskiy Prospekt. Un coloso de titanio —material clave en la construcción de las naves espaciales soviéticas— que se eleva sobre un alto pilar plateado en medio de la plaza Gagarin.

A sus pies, una esfera representa el módulo de aterrizaje de la nave Vostok, con la que Gagarin regresó a la Tierra después de protagonizar el primer vuelo orbital de la historia.

La inscripción dice:
“El 12 de abril de 1961, la nave espacial soviética ‘Vostok’, con un ser humano a bordo, realizó un vuelo alrededor del mundo. El primer hombre que penetró en el espacio exterior fue el ciudadano de la URSS Yuri Gagarin”.

Imponente. Elevado. Casi futurista.

El primer ser humano en el espacio, representado en una estructura que parece despegar en cualquier momento. Ahí aparece otra dimensión de Rusia: la carrera espacial, el desarrollo científico, la necesidad de ir más allá.

Y es inevitable pensarlo en perspectiva. Parte de esa historia comenzó acá, en estos símbolos, en estas apuestas. Hoy, décadas después, programas como Artemis program vuelven a mirar hacia la Luna, con participación internacional, incluso argentina.

Cambian los contextos, las banderas y las tensiones, pero hay algo que permanece: esa pulsión por explorar lo desconocido.


🌆 Primer acercamiento al corazón de Moscú

Cerca de allí encontramos un metro y nos dirigimos hacia la zona del kremlin, ya estábamos babeando por ver la plaza roja. No recuerdo bien en que estación bajamos, creo que era la Kitay-gorod Station, ya que decidimos bajar antes para recorrer la zona antes de la frutilla del día.

👉 el Kremlin de Moscú
👉 la Plaza Roja

Pero antes, aparecieron iglesias antiguas, parques modernos como el Parque Zaryadye y vistas al río Moscova.

Allí nos encontramos con Tserkov’ Vsekh Svyatykh Na Kulishkakh o Iglesia de todos los santos en Kulishki. Fue construido en 1380, en honor a los muertos en la Batalla de Kulikovo, estaba hecho de madera. La construcción actual, en estilo barroco ruso, es una de las más antiguas de Moscú, 1689. El término Kulishki significa “lejos, en el medio de la nada”, ya que en ese momento estaba fuera de la ciudad.

Tomamos el Kitaygorodskiy Proyezd hasta el Río Moscova, a nuestra derecha estaba el Park Zaryad’ye, un gran parque que fue inaugurado el 9 de septiembre de 2017 por el presidente ruso Vladimir Putin, calculamos que exclusivamente para este evento. La característica principal del parque son sus instalaciones ocultas bajo el paisaje. Realmente cuenta con un diseño arquitectónico notable.

Otra ventaja del nuevo parque es una vista pintoresca del Kremlin, que los visitantes pueden disfrutar desde un puente flotante sobre el río Moskva. También cuenta con un Centro de medios, Cueva de hielo, Sala de conciertos, Anfiteatros. En definitiva, muchas cosas que ver en esta zona y en todo Moscú, por lo que no hay tiempo que alcance.

Nosotros decidimos disfrutar de los paisajes y de ese primer encuentro con la plaza roja y vistas del kremlin y el verde del parque junto al Río Moscova y sus vistas desde el puente en V. Y por supuesto fotos, aunque el día no acompañaba mucho y hacía efecto contraluz, por lo que recomiendo ir a la mañana. Nos sentamos un rato en el pasto donde había más personas, pero un guardia nos echó, se ve que justo ahí no se podía.

Y allí estábamos en la gran Rusia, esa que tantas veces nos pintaron de color gris (en las películas estadounidenses principalmente) y a pesar de que el día se había nublado un poco, se podía apreciar por el contrario mucho color y mucha vida, obviando el mundial, y es que sólo con ver la plaza roja, el kremlin y la catedral de San Basilo, te quedás boqui abierto. Todo junto al río Moscova, a este parque hermoso y a los edificios circundantes donde se mezcla la arquitectura soviética con construcciones más modernas.


✨ La primera vez en la Plaza Roja

Y de repente, ahí estábamos. Llegamos al corazón de la ciudad y allí nos acercamos, lo primero que contemplamos fueron esas enormes murallas rojas y los bellos bulbos coloridos de la Catedral de san Basilio, cúpulas imposibles, esa que tantas veces soñamos y aún no podíamos creer estar allí. Todavía no lo creemos. El Kremlin, la plaza abierta. Todo junto.

Todo más vivo de lo que uno imagina desde lejos.

Nos quedamos un rato largo, mirando, caminando, sacando fotos sin parar. No tanto por la foto en sí, sino por registrar que realmente estábamos ahí.

Fotos, fotos y más fotos, cuando llegamos detrás de la basílica. Había un móvil relatando el partido de Rusia vs España, donde los rusos para sorpresa de todos, ganaron. No se imaginan, eso fue una fiesta al mejor estilo latinoamericano.

Y así nos fuimos festejando con un grupo de rusos y latinos que nos sumamos al festejo, hasta la mismísima plaza roja.


Guardá este post si estás pensando en viajar a Rusia.
Y si llegaste hasta acá… esto recién empieza.

➡️ Leé la Parte 2: Plaza Roja, Kremlin y el corazón histórico de Moscú.

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