Moscú en primera persona: crónica de un viaje inesperado a Rusia

El Kremlin por dentro


Día 3.

Nos levantamos temprano, desayunamos en el hotel (teníamos desayuno incluido) y nos dirigimos nuevamente al centro de Moscú. El plan era claro: entrar al Kremlin de Moscú.


🎭 Antes de entrar

Pero antes disfrutamos la zona y empezamos por el Teatro Bolshói que es tanto un teatro como una compañía de teatro, danza. La compañía fue fundada en 1776 por el príncipe Piotr Urúsov y el empresario inglés Michael Maddox. El edificio actual, construido en 1825 sobre los restos del Petrovsky, y diseñado por el arquitecto Ósip Bové es, después de La Scala, el mayor de Europa.

El 28 de marzo (17º OS) de 1776, Catalina II firmó un “privilegio” al fiscal, el príncipe Pedro Urusov, para el mantenimiento de representaciones, mascaradas, bailes y otras diversiones durante un período de diez años. Esta fecha se considera el día de la fundación del Teatro Bolshoi de Moscú.

Ese edificio del Bolshoi, que durante muchos años ha sido percibido por todos como uno de los principales atractivos de Moscú, se inauguró el 20 de agosto de 1856, durante la coronación de Alejandro II. Bolshói significa “Gran teatro”. Tras la revolución rusa, el teatro fue rebautizado como Teatro Estatal Académico Bolshói, nombre oficial que conserva.

Realmente de entrada no parece llamar demasiado la atención, pero a medida que descubres su arquitectura e ingresas puedes realmente admirar su belleza e imaginar su esplendor.

Frente al teatro hay, por extraño que parezca, un monumento a Karl Marx. Ya desde 1920 Lenin había planeado el monumento y de hecho se colocó una piedra de granito, pero la gran inauguración del monumento tuvo lugar recién el 29 de octubre de 1961. Marx es representado como un orador de pie en el podio, como si dirigiera un ardiente discurso a los trabajadores. El monumento tiene el lema “¡Trabajadores de todos los países, uníos! “.


🔥 Entrada al Kremlin

Cruzar sus murallas es un momento extraordinario, un lugar cargado de historia. De aquí estábamos muy cerca del Kremlin y allí fuimos, luego de unas largas colas para sacar las entradas programadas, teníamos tiempo de recorrer los alrededores, vimos la tumba del soldado desconocido, en el jardín Alexander, con su llama eterna, como hay en varios países. Ahí mismo está el complejo de fuentes en la Plaza Manezhnaya. La fuente principal del complejo, “Geyser”, se encuentra no lejos del kilómetro cero y la “gruta italiana”.  En la piscina hay una escultura “Las estaciones”: cuatro caballos de bronce que se crían, que simbolizan el verano, el otoño, el invierno y la primavera.


🏛️ Dentro

Y así llegó nuestro turno de atravesar las murallas del Kremlin por una especie de puente de piedra. En esta entrada está La Torre Kutafiya (antigua Predmostnaya) es la única torre que sobrevivió hasta nuestros días. Estas torres de vigilancia protegían los puentes que conducían a la fortaleza. Fue erigida en 1516 por el arquitecto Aleviz Fryasin de Milán. La torre corta (18 m) rodeada por un foso y un río, tenía la única puerta que estaba firmemente cerrada en caso de peligro.

Pasando por el puente, está La Torre Troitskaya es una torre con un pasaje en el centro del muro noroeste del Kremlin de Moscú, que da justamente al Jardín de Alejandro. La Torre Troitskaya fue construida en 1495-1499. El sótano de dos pisos de la torre albergó una prisión en los siglos XVI y XVII. En 1935, los soviéticos instalaron una estrella roja en la parte superior de la Torre Troitskaya.

La verdad fue un momento de mucha alegría, ya estar en Rusia era impensado y atravesar las murallas del kremlin mucho más, sobre todo porque uno tiene muchas ideas o expectativas, después es como cualquier otro lugar, de todos modos la historia y la importancia de este lugar le dan un sabor particular a la experiencia, no nos olvidemos que desde 1918 la cede de gobierno se trasladó aquí y es desde donde actualmente desempeña sus funciones Vladimir Putin, no lo vimos eso sí, aunque vimos varios vehículos gubernamentales circulando dentro. Desde 1955 el Kremlin está abierto al público y desde 1990 el Kremlin fue incluido, junto con la Plaza Roja en la lista de Patrimonio de la Humanidad de Unesco.

Una vez dentro por supuesto había mucha seguridad y más o menos te iban guiando por dónde ir y por dónde no, lo primero que ves son muchos cañones antiguos decorando el lugar y una zona bastante amplia donde hay varias dependencias, pasamos frente al Palacio Estatal o Palacio de los Congresos. En el Palacio se celebraban los congresos del Partido Comunista de la Unión Soviética y las sesiones del Soviet Supremo de la URSS.

El Palacio de los Congresos es un edificio universal en el que se representaban, y todavía se representan a menudo, diversos espectáculos teatrales, así como espectáculos de ópera y ballet con los artistas del Teatro Bolshói y grandes fiestas populares. La enorme sala de espectadores tiene capacidad para 6000 personas. El equipo radio técnico especial, asegura la traducción simultánea a 29 idiomas extranjeros. El escenario está dotado de un dispositivo de ascenso y descenso que permite realizar toda la clase de transformaciones.

En frente, cruzando una calle interna, está El Palacio del Senado (en ruso: Сенатский дворец, tr.: Senatski dvorets) o Edificio del Senado, es un palacio neoclásico. Fue construido a finales del siglo XVIII por órdenes de Catalina la Grande y sirve desde 1991 como la residencia laboral del presidente de Rusia. Solo lo puedes ver desde enfrente, ya que solamente pueden circular el personal autorizado que trabaja ahí, imagino que por cuestiones de seguridad. De hecho, si usan Google y ponenen el street view van a ver que hay una zona demarcada que pueden recorrer y otra que no se puede ver con esta herramienta.


🔔 Símbolos

Dando la vuelta a la derecha hacia la zona de las catedrales nos topamos con El cañón Tsar Pushka o Zar Pushka, fue puesto en servicio en 1586 por el zar Fiódor I de Rusia, hijo de Iván IV. El cañón pesa 39,31 toneladas y tiene una longitud de 5,34 metros. Es probablemente el de mayor calibre del mundo. De hecho, figura en el libro Guiness o así dicen.

Al lado está la Tsar Kólokol, que significa campana del zar, es la campana más grande del mundo. La campana fue encargada por la emperatriz Ana de Rusia, sobrina de Pedro El Grande. La campana se rompió durante un incendio en 1737. En 1836, la Tsar Kólokol fue colocada en un soporte al lado de la torre del Campanario de Iván el Grande y ahí ha estado desde entonces, ¿quién la iba a mover no?

En el centro del Kremlin de Moscú, en la plaza de las Catedrales, se alza la torre de Iván el Grande (1505-1508), una de las obras más admirables de la arquitectura mundial del siglo XVI.


⛪ Catedrales

Como bien dice su nombre en la plaza de las catedrales hay varias de ella, las cuales estaban incluidas en la entrada, por desgracia no dejaban tomar fotos dentro. De hecho, se enojaban bastante si te veían intentarlo.

Una de ellas es La catedral de la Dormición es uno de los templos de piedra blanca más antiguos del Kremlin de Moscú. se erigió entre los años 1475 a 1479 en el lugar donde estuvo el viejo templo de 1326, construido en la época de Iván I de Rusia y demolido a causa de su estado ruinoso. Allí Iván IV fue el primero que recibió el título de zar ruso. La catedral de la Asunción fue el panteón de los metropolitanos y patriarcas de Moscú. Las tumbas de los metropolitanos, desde el metropolitano Pedro (1326) hasta el patriarca Adrián (1700) se hallan a lo largo de las paredes del templo.

La Iglesia de la Deposición de la Túnica, tiene intrincados detalles interiores y la ornamentación eran característicos de la arquitectura rusa de este período. Cuando fuimos había una especie de muestra que no entendimos bien porque estaba todo en ruso.

El Palacio de las Facetas (en ruso: Грановитая Палата) es un edificio, que contiene lo que solía ser el principal salón de banquetes de los zares moscovitas, en la actualidad es la sala ceremonial oficial de la residencia del presidente de Rusia, y como tal se encuentra cerrada al público.

También estaban la catedral del Arcángel que tiene frescos de los siglos XVI y XVII y La catedral de la Anunciación, quizás una de las más bonitas por fuera al menos. En general son bastantes bonitas por dentro con decoraciones y frescos típicos del arte ruso. Detrás El palacio de los Terems que no es accesible y es una de las residencias oficiales del presidente ruso.

Luego de recorrer estas iglesias ortodoxas y admirar su arquitectura (es innegable que las religiones tuvieron y aún tienen mucho poder), y antes de ir a la Armería del Kremlin que era el otro lugar al que habíamos sacado la entrada (se vendían por separado), fuimos a caminar por los jardines del Kremlin, de hecho, te podías sentar y comer algo, o nosotros al menos comimos algo.

¿Cuántos podrán decir que comieron en el kremlin? No muchos seguramente. Toda esa zona está un poco elevada y por debajo, en una zona no accesible, se veía una calle interna que llevaba a los helipuertos.


👑 La Armería

Y ahora sí, la Armería. Que adivinen… no dejaban sacar fotos dentro tampoco, de todos modos, era muy difícil controlar así que me arriesgue y tome unas fotos con el celu. Es que vi los Huevos de Fabergé y me tenté. No se comen, son una de las sesenta y nueve joyas creadas por Carl Fabergé y sus artesanos de la empresa Fabergé para los zares de Rusia, así como para algunos miembros de la nobleza y la burguesía industrial y financiera, entre los años 1885 y 1917. La fiesta más importante del calendario de la Iglesia ortodoxa rusa es la Pascua. Los huevos se consideran obras maestras de la joyería.

Entre los que vi estaban Huevo de Alejandro III ecuestre, Huevo del Kremlin de Moscú, de 1906, Huevo del Pamiat Azova, Huevo de los lirios de la Virgen, Huevo del Transiberiano (1900), Huevo del tricentenario de los Románov (1913), y otros más que ahora no recuerdo.

La armería estuvo a cargo de la producción, compra y almacenamiento de armas, joyas y diversos artículos de hogar pertenecientes a los zares. Entre los objetos más destacados se encuentran la Corona imperial de Rusia, el gorro de Monómaco, el trono de marfil de Iván el Terrible y otros majestuosos tronos y objetos de la realeza; el diamante Orlov; el casco de Yaroslav II; los sables de Kuzmá Minin y Dmitri Pozharski; el collar del siglo XII de Riazán; cuberterías de oro y plata; artículos decorados con esmaltes, niello y grabados; bordados con oro y perlas; carruajes imperiales, armas, armaduras y una de las mayores colecciones de huevos de Fabergé del mundo. También varios de los vestidos de las zarinas.

Por supuesto venía incluido con un audio guía bastante buena y fácil de usar lo que ayudó mucho. El recorrido es bastante libre, aunque conviene seguir la ruta sugerida, dependiendo del tiempo, nosotros recorrimos tranquilos y pudimos apreciar bastante todo. Lamentablemente como dijimos no se pueden tomar fotos así que la mayoría de cosas quedarán en nuestra retina. Aunque en internet pueden ver algunas cosas para darse una idea, en persona siempre son más llamativas e interesantes, recomiendo visitarla si andan por estos lugares, sus objetos te llevan a entender y ver una cultura bastante diferente a la europea, algo similar nos pasó en el museo de arte islámico en Doha. Objetos que muestran otra cara: lujo, poder, detalle.

Allí finalizó nuestro recorrido por el kremlin. Luego salimos y volvimos a disfrutar de la plaza roja y sus alrededores. Es inevitable verla varias veces, atrae, tiene algo que no sabemos, pero nos encantaba estar allí. Por increíble que parezca nuestro día no terminaba aún, pero eso lo contaremos en la próxima.


➡️ Última parte: mercados, metro y despedida.


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